You and I are gonna live forever, Liam
Cientos de personas dirigiéndose a una sola meta, no importan los kilómetros recorridos, solo conseguir formar parte de esa atmósfera que crea la música en vivo. ¿La razón? Tiene un nombre y se llama Liam Gallagher.Él es el hombre que posee el toque de Midas para hacer de todo lo que toca un éxito. A pesar de ser su primera gira en solitario, se agotan las entradas de sus conciertos colgando el cartel de sold out y yo no podía faltar a semejante evento. Unas Converse negras y la entrada en la mano es lo imprescindible para asistir a un concierto de rock.
Primero, me gustaría presentároslo para aquellos que no os ubiquéis. ¿Recordáis la banda británica Oasis? Sí, me refiero a la inicialmente formada por los hermanos Gallagher, ‘Bonehead’, Paul McGuigan y Tony McCaroll y quienes se lanzaron a la fama con la canción Supersonic en 1994. Además de ser recordados por hits como Wonderwall y Live Forever, destacaron especialmente por ser continuamente portada de periódicos y revistas debido a las infinitas discusiones entre los hermanos.
Tras años de fama, en 2009 se separaron -desconocemos si definitivamente ya que los fans ansían su reencuentro- para crear cada uno su propio grupo. Noel Gallagher formó Noel Gallagher’s High Flying Birds, siendo ya parte de carteles de varios festivales, mientras que Liam optó por su propio nombre llamando a su primer álbum As you were.
Con un no poco llamativo chubasquero amarillo, abrió el concierto interpretando Rock ‘n’ Roll Star y Morning Glory. Posteriormente ya comenzó con una de las canciones más cañeras de su disco, Greedy Soul, seguida de Wall of Glass, Paper Crown, Bold y For What It's Worth. Intercaló dos canciones de Oasis, Some Might Say y Slide Away, antes de continuar con Come back to me, You better run y Universal Gleam. Como no podía ser de otra manera, terminó por todo lo alto con míticas canciones como Be Here Now y Live Forever.
Claramente su setlist fue una selección del que considero un gran disco teniendo en cuenta que las expectativas, al ser desafortunadamente comparado siempre con previos trabajos, eran altas. Sorprendió tocando Wonderwall en directo dándole su toque personal marcando su característico acento y deje inglés pero, sobretodo, el invitado al que subió al escenario a tocar Cigarettes & Alcohol no fue ni más ni menos que 'Bonehead', el guitarrista de su anterior grupo.
Gracias a su innegable carisma y una buena actuación del grupo también británico The Sherlocks como teloneros, la Sala Razzmatazz le dio su aprobación gritando y saltando eufóricos ante una noche inolvidable. La edad o la nacionalidad no fueron un obstáculo para disfrutar de una sencilla pero eficaz puesta en escena, incluso teniendo que aguantar algún que otro vaso que volaba en medio de un canción - digamos que el motivo era la euforia-.



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