¿Qué pasó en la temporada de premios? Moda y feminismo (Parte II)

Esta es la segunda parte de un post, da igual el orden en que los leas pero te recomendamos que leas los dos para enterarte de lo que pasó en la temporada de premios de principios de 2018 y todo lo que conllevó. Las industrias del cine y la música demostraron que se pueden mandar mensajes importantes a través de la moda y que cualquier evento puede servir de altavoz para el feminismo.

Grammys
Siguiendo la estela reivindicativa de los Globos de Oro los artistas que acudieron a los Grammys lucieron rosas blancas para luchar por la igualdad y acabar con los abusos sexuales en el mundo del espectáculo. De brazalete, broche, anillo o directamente cogida del rosal, la cantidad de formas en las que se llevó fue tan amplia como la lista de invitados. Se eligió la rosa blanca porque históricamente significa esperanza, paz, simpatía y resistencia.




Podría decirse que Bruno Mars fue el gran protagonista de la noche, ya que el hawaiano ganó seis estatuillas, como la de Mejor Canción y la de Mejor Álbum. Pero Internet discrepa en esto y pone como la mayor protagonista de la noche a Blue Ivy, quien mandó callar a sus padres, que no son otros que Beyoncé y Jay-Z. La regañina se produjo cuando estos aplaudían el discurso de Camila Cabello, cosa que no pareció gustar a la pequeña, que con palabras y moviendo las manos de arriba a abajo les pidió que se relajaran. La artista cubana-estadounidense pronunció unas emotivas palabras sobre la situación de los Dreamers. "Esta noche, en esta sala llena de músicos soñadores, recordamos que este país fue construido por soñadores, para soñadores, persiguiendo el sueño americano".

Muchas de las cantantes que asistieron a la ceremonia cambiaron sus vestidos de fiesta por ropa blanca más sencilla, para regalar al público uno de los momentos más importante de la noche. Camila Cabello, Cyndi Lauper, Julia Michaels, Bebe Rexha, Andra Day y un coro compuesto por mujeres, cantaron junto a Kesha su canción Praying, la cual habla de los abusos que sufrió la cantante. Se interpretó como tributo a los movimientos Time’s Up y #MeToo.


Miley Cyrus también tuvo un cambio de vestuario, dejó de lado su sobrio mono negro para volver a ser una chica Disney durante su actuación con Elton John, en la que cantaron Tiny Dancer. Trasladó a los espectador a la infancia con un impresionante vestido de tul granate con el cual parecía una princesa de cuento de hadas y que a muchos trajo morriña de los años de la cantante como Hannah Montana, que sigue seguro enterrada en su subconsciente.

En una gala en la que las mujeres dejaron momentos memorables tuvo un sabor amargo el hecho de que Lorde no actuara. La cantante fue la única mujer nominada a la categoría de Mejor Álbum del Año, gracias a su segundo álbum Melodrama, pero no subió al escenario. La Academia le ofreció cantar en una actuación conjunta con otros artistas dedicada a la memoria del desaparecido Tom Petty, en la que se interpretaría American Girl. No se le ofreció una actuación en solitario, como si que pasó con los demás candidatos a su categoría, todos hombres. La cantante además llevó un texto cosido en su vestido rojo, no llevó la rosa blanca como todos, sino que quiso mandar su propio mensaje, con el cual quiso solidarizarse con las víctimas del acoso sexual.
Rita Ora, Anna Kendrick, Camila Cabello, Lana del Rey y Miley Cyrus (Vía: Gettyimages)

Premios Goya

Está claro que España se apunta a todas las fiestas, y estos premios, al igual que sus predecesores, prometían reivindicación, pero a la española, a través de unos abanicos rojos con el hashtag #Másmujeres. Muchas celebridades apostaron por el negro para acudir a la alfombra roja, pero la cosa se quedó un poco fría, ya que solo Penélope Cruz, Bibiana Fernández y las directoras Carla Simón e Isabel Coixet posaron con el famoso abanico. Sin embargo, es mejor quedarse con la imagen de la gala repleta de abanicos rojos en manos de todos los asistentes, que se unieron para luchar por la igualdad durante la noche más importante del cine español.

Junto a los abanicos y también de rojo volvimos a disfrutar del traje-protesta diseñado por Ernesto Artillo, el cual ya se había visto en los premios Feroz. No era ninguno de los invitados quien lo llevaba en esta ocasión, sino que fue la presentadora de la alfombra roja vía Facebook live quien lo lució. Carolina Iglesias (@percebesygrelos) fue una de las mejores cosas de la noche, ya que consiguió que la gente que veía el directo no parara de reír gracias a sus comentarios: “Paco León, ¡qué suave eres…!

Los Goya de este año fueron de las mujeres capaces de pasar la barrera de los 40 y seguir aquí. Lo dice por sí sola la categoría de nominadas a Mejor Actriz: Maribel Verdú, Emily Mortimer, Penélope Cruz y Nathalie Poza. Fue la primera vez en la que todas las actrices candidatas en esta categoría superaban la criba de las 30 y pocos años, lo cual dice mucho de como al fin está cambiando la industria. Suma otro punto que los mejores directores de España fueran mujeres. Isabel Coixet triunfaba con La Librería ganando los premios a Mejor Película y Mejor Dirección, y daba gracias a su madre por cultivar su pasión por los libros. Carla Simón por su parte, ganaba gracias a Estiu 1993 la Mejor Dirección Novel.

Por último, un llamamiento a los organizadores de los Goya: ¡¡España necesita que Paquita Salas presente los Goya al año que viene!! La gala se caracterizó por ser soporífera, aburrida y tremendamente larga, pero en apenas 5 minutos Brays Efe caracterizado como su personaje, Paquita Salas, consiguió volver a llamar la atención del público y que no parara de reírse. Esa entrañable, desubicada y divina representante de actores hizo lo que mejor se le da: hablar sin parar, tirarle los trastos a todos los actores en su camino, repartir tarjetas, no parar de hablar de sus íntimos –Lidia (San José), de Maca (García), de Tinín (Agustín Almodóvar)…– y animar a todos los presentes a que vayan a Pasapalabra para ganar dinero. Además también puso el punto feminista de la noche: "Si quisieran que esto lo presentara gente famosa llamarían a Pablo Motos, Bertín Osborne, Pepe Navarro... Pero entiendo que quieran más entregadoras".
Letizia Dolera, Irene Escolar, Penélope Cruz, Sandra Escacena y Macarena García (Vía: Gtresonline; Gettyimages)

BAFTA Awards
El pasado 18 de febrero el negro cruzó el charco para volver a ser protagonista en los premios de la Academia británica de cine. El espíritu Time’s Up seguía vivo gracias a todas las actrices que acudieron a la gala y que recogieron el testigo de los Globos de Oro, haciendo suya la protesta en contra de los abusos y de la desigualdad en la industria cinematográfica.


Una de las grandes incógnitas de la noche era si Kate Middleton se uniría a la causa feminista llevando un vestido negro, lo que lamentablemente no pasó. Como miembro de la realeza británica le está prohibido posicionarse públicamente del lado de cualquier ideología política y, ella tan formal, no ha querido incumplir las normas. Aunque no todo el mundo lo tiene del todo claro. Kate lució un vestido verde oliva, pero decorado con un cinturón, unos stilettos y un clutch, todos negro. ¿Sería su guiño personal a la causa?

Al igual que en los Globos de Oro, hubo actrices que quisieron llevar a activistas como sus +1. Angelina Jolie repitió acompañante y llevó consigo a Loung Ung, activista camboyana-estadounidense por los derechos humanos. Gemma Arterton desfiló por la alfombra con Eileen Pullen y Gwen Davis, dos mujeres que fueron parte en los años sesenta de una serie de protestas para lograr la igualdad de salario para las mujeres. Además la organización Sisters Uncut irrumpió en la alfombra roja protestando contra el proyecto de ley de violencia doméstica y abuso.


Ya en la ceremonia, Joanna Lumley fue la primera presentadora en no estar acompañada por un hombre, ya que la anterior mujer que presentó los premios fue Mariella Frostrup pero junto a Stephen Fry, en 2001. Tres anuncios a las afueras fue la indiscutible ganadora de la noche, llevándose cinco estatuillas, entre las que destacan la de Mejor Película y Mejor Actriz. Frances McDormand eligió no vestir de negro esa noche y optó por un estampado rojo y rosa: “Como dice Martin McDonagh, tengo un pequeño problema con la obediencia, pero quiere que sepáis que me solidarizo con mis hermanas”, dijo como disculpa, añadiendo su aprecio por “un bien organizado acto de desobediencia civil”.

Cuando alguien le dedica el premio a su madre a la gente se le derrite el corazón, es un gesto tan tierno que no se puede resistir. En este ocasión el encargado de esto fue Daniel Kaluuya, ganador del premio Estrella Emergente gracias al público. Tras quedarse en blanco y pasarse el tiempo máximo asignado a los discursos le dijo: “eres la razón por la que empecé, eres la razón por la que estoy aquí y eres la razón por la que sigo aquí”. Tampoco hay que olvidarse de cuando se lo dedican a un actor que desgraciadamente ya no está. Sam Rockwell, no contento con el precioso discurso que dió sobre las mujeres de su vida, quiso dedicar su premio a una persona que fue muy especial para él: “Esto es para mi colega Alan Rickman. Te veré en el bar”.
Angelina Jolie, Florence Pugh, Lily James, Naomie Harris y Salma Hayek (Vía: Gettyimages)

90th Oscars
Y por fin llegó la ceremonia más importante de la industria del cine. Tras sus antecesoras, había una gran atmósfera de presión reivindicativa sobre sus hombros. Pero en esta ceremonia no hubo grandes gestos simbólicos, sino muchas palabras. Palabras de las que agitaban conciencias y ponen el foco en lo importante. Salma Hayek no esperó para empezar a hablar, y desde la alfombra roja lanzó un mensaje a las futuras generaciones: “Mi hija se considera feminista. Incluso antes de que se iniciara el movimiento. Es un alivio saber que ella lo tendrá más fácil”. El cambio se ha iniciado, y puede que su generación no vea las consecuencias, pero si lo hará su hija. Una sociedad donde la igualdad total no sea una promesa, sino una realidad.


El rojo fue el color favorito por excelencia, ya que se veía tanto en la alfombra como en los vestidos, es una apuesta segura que nunca pasa de moda. Se le unían prendas metalizadas que lucían mujeres guerreras, llegaban a recordar a la cota de malla de los guerreros medievales pero realzando la figura de las invitadas como si fuera una segunda piel y dando un punto a lo Xena la Princesa Guerrera. Por su parte, Timothée Chalamet y Armie Hammer, descubrieron al mundo la forma perfecta de llevar traje y no caer en la monotonía, ya que sorprendieron con un conjunto en blanco y otro en terciopelo granate respectivamente. Una elección muy acertada. Pero la cosa no acabó en la alfombra roja, ya que donde de verdad se lucieron los artistas fue en las after parties posteriores a los premios. Se pudo ver a los famosos paseando por las fiestas de Vanity Fair, Elton John o Madonna con sus mejores modelos de gala. Tanto les gusta cambiarse de ropa que Miley Cyrus acudió a dos fiestas y en cada una llevó un vestido diferente.


Una vez empezó la gala, las reivindicaciones se empezaron a suceder en el escenario. Emma Stone dejó un recado feminista al presentar el premio al Mejor Director que recordó a las palabras de Natalie Portman cuando presentó la misma categoría en los Globos de Oro: "Estos cuatro hombres y Greta Gerwig crearon sus propias obras maestras este año". Continuó Frances McDormand pidiendo a todas las mujeres nominadas que se pusieran de pie para recibir un gran aplauso de ella misma y de todos los asistentes. Esto hizo que al mismo tiempo que las mujeres de la industria cinematográfica recibían un merecido reconocimiento, se pusiera de manifiesto el número tan pequeño de nominadas.

El toque cómico pero reivindicativo lo pusieron Tiffany Haddish y Maya Rudolph, las cuales aparecieron en el escenario con sus tacones en la mano y en zapatillas de ir por casa. Ellas también tenían derecho a ir cómodas. Las actrices no se cortaron a la hora de hacer un chiste sobre su color de piel: “Estáis pensando: '¿Son los Oscars demasiado negros ahora?”, dijo Haddish. “No os preocupéis, venimos del backstage y todavía hay un montón de gente blanca por salir”, le respondió Rudolph. Además, Haddish tuvo tiempo de acordarse de Meryl Streep, que la observaba desde en la primera fila: "Me gustaría que fueras mi mamá algún día".


Tampoco pasó por alto que en la era de Trump, México se convirtiera en el gran homenajeado de la gala. El Premio a la Mejor Película de Animación que se lo llevó Coco, la cual cuenta una historia que transcurre en el país que tanto parece molestar al presidente de Estados Unidos. Además el espectáculo fue tributo a la película y al día de los muertos, en la actuación el actor Gael García Bernal y los cantantes Miguel y Natalia Lafourcade interpretaron Recuérdame, tema principal de la banda sonora.

Más allá de las reivindicaciones, hubo varios momentos durante la noche que se hicieron virales. Desde Guillermo del Toro comprobando que no se habían equivocado al darle el premio a la Mejor Película, hasta Jennifer Lawrence con una copa de más paseándose por el patio de butacas para hablar con todo el mundo y riéndose de su mejor amiga Emma Stone. Sin olvidarse de como Mark Hamill se presentó a Gal Gadot cuando estaban en directo, como buen fan no pudo perder la oportunidad.
Gal Gadot, Greta Gerwig, Timothée Chalamet, Armie Hammer, Lupita Nyong'o y Sofia Carson (Vía: Gettyimages)
Élanor

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